Shattering Sea

Sentir la adrenalina que corre por mi sangre, acelerando mi corazón.
Mi cabeza escucha tus gritos en silencio, esperando el momento oportuno para escapar.
Tu ignorancia resulta más dolora incluso, que cualquier desdicha que salga de tu lengua.
¿Cómo puedes soportar vivir así? ¿Arrastrándome en un mar de ruido vacío, al mismo tiempo que intentas no ahogarte en él?

Y quebrar con fuerza las cadenas que atan mi voluntad. Mis ojos iluminados por una única esperanza: salir de este ciclo vicioso en el que nos hemos convertido.
La oscuridad lucía aterradora en aquellos años, tomando formas monstruosas, irguiéndose ante mi, mostrándome su voluntad. «Ven, forma parte» me susurraba, mientras mis manos arrasaban con su existencia. Intentando con fuerza, mis dedos quebraban toda resistencia en las sombras, completamente perdida, pero con los ojos bien iluminados.

Parte de mi lo sabe, siempre lo supo, que el único escape es estar dentro. Es abrazar este gran mar punzante que fluctúa dentro de mí.
Y mientras pienso todo esto, tus palabras siguen de largo. Te observo ya sin lagrimas que derramar, Veo tus labios moverse, veo la energía encorvándose y quebrándose a tu alrededor, veo la luz escapando de tu furia, y sin embargo, el silencio es hermoso. Un suave pitido cruza mi cabeza, dándome a entender que estoy lejos de aquí, estoy quizás, en otro escalón.

Mis ojos se cierran y una dulce sonrisa se dibuja en mis labios, pues sé que es hora de partir. Y mientras el mar arrasa con todo a su paso, y grandes columnas de agua se elevan para conectar el cielo oscurecido por la ira de Dios, yo observo de pie, cómo tu ira es tragada por la propia voluntad del Mundo, solo para volver a fundirse con la luz que se esconde detrás de las nubes negras.

Cariño, si tan sólo me hubieras escuchado cuando te lo advertí, mi voluntad es completamente inquebrantable, y el poder que mi presencia ejerce, es capaz de unir el cielo con la tierra, incluso, a través del caos. Nada será peor que antes, nunca podré hundirme tanto como lo he hecho antes. Nunca más palabras semejantes podrán alcanzar mi cabeza. Y es algo que quizás, deberías recordar para la próxima vez que nos veamos.

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