
Vislumbro de lejos la marea subiendo, susurrando cambios en el viento mientras arrastra mis piernas hacia atrás y luego hacia delante.
Yendo y viniendo al compás de las olas, mi cuerpo sólo se deja estar. Me permito ser arrasada, alejarme para ver la perspectiva adecuada sólo para volver a zambullirme en la profundidad de este sentimiento.
Y es que no puedo controlar esto que siento, este deseo tan punzante, de estar cada vez más dentro de tu piel.
Y cuando el deseo se vuelve incontrolable, me empujo hacia atrás, brutalmente, antes de quemar nuestra carne. Me alejo, para poder admirarte tal y como eres.
No puedo controlar esta marea, no puedo frenar este movimiento. Siento que seguiré danzando, hasta que me invites a quedarme en tí, hasta que no desees soltarme. Entonces, todo será cristal, hermoso cristal luminoso.
Siento que puedo iluminar nuestro camino de tantas maneras hermosas, siento que puedo meter mis pies en la arena con profundidad y descansar finalmente en tu pecho.
¿Me amarías? ¿Caminarías en el agua junto a mí, sólo tu y yo?
Deseo unir nuestro andar, y que nuestra marea baile al unísono, no soltar tu mano jamás.
Si tan sólo…si tan sólo pudieras conocer todo mi sentir, zambullirte en mí, sin empujarte hacia atrás. Caminar juntos por el mar.
Si tan sólo, esto pudiera ser familiar, no desearía nada más. Que conozcas todo mi sentir, zambullirte en mí, sin empujarte hacia atrás. Para caminar juntos, por siempre juntos, por la orilla del mar.


Deja un comentario